Ñuke "Energia Limpia". Un Sistema Argentino, de Tecnologia Probada y Perfeccionada en los Laboratorios del INTI.

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“Biomasa Forestal (LEÑA), Principal Recurso Energético de Origen Renovable en la Unión Europea (UE) “

20 Marzo 2010 | No Comments » | jparaiwa

La biomasa de origen forestal lidera las energías renovables y representa más de la mitad de la producción de energía primaria a partir de estas fuentes en la UE, según el último barómetro ofrecido por el consorcio europeo EurObserver. Francia es el país que más utiliza este recurso energético, seguido por Alemania y Suecia.
Si la producción de energía primaria es considerada en términos de país y número de habitantes, entonces son Finlandia y Suecia los que suben a primera posición. De hecho, en Finlandia la importancia de la biomasa forestal es altísima, cubriendo el 20% del consumo primario de energía y el 50% de las necesidades de calefacción de 5,1 millones de habitantes.

Este sector es, además, un potente impulsor de empleo, por encima del sector de las energías convencionales. Cada kilotonelada de madera consumida genera entre 4 y 6 puestos de trabajo ( (1,2 en el caso del gas y 1,4 el del petróleo). En Francia, proporciona trabajo a 50.000 personas (20.000 directos y 30.000 indirectos), a 52.000 en Alemania y a 15.300 en Austria. En Finlandia, sólo los puestos de trabajo directos ascienden a  28.000 trabajadores.

En España, la producción de energía a partir de la biomasa forestal ascendió en 2002 a 3,89 millones de toneladas, lo que supone un porcentaje de consumo de 0,10 toneladas por habitante.

“Biomasa (leña) Para la Producción de Energía”

20 Marzo 2010 | No Comments » | jparaiwa

Artículo realizado por el Dr. Osvaldo Canziani *

Las acciones humanas sobre los distintos escenarios planetarios están conduciendo hacia un cambio ambiental global. En este contexto, las variaciones del clima, observadas principalmente en las últimas décadas, han llevado a la comprobación de un calentamiento terrestre sin precedentes en la historia de la humanidad, tal y como lo ha evaluado el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático – IPCC. Esto significa que, al efecto invernadero natural, se ha sumado un efecto invernadero adicional, debido a gases generados por la actividad humana. De entre los varios gases de este tipo, denominados “gases de efecto invernadero”, el dióxido de carbono desempeña un papel importante, ya que aproximadamente el 51 % del calentamiento por acción antropogénica corresponde a esas emisiones. Como es sabido, este gas se origina en la quema de combustibles fósiles – fundamentalmente carbón, petróleo y sus derivados y gas natural – y, también por la combustión de productos orgánicos, como la biomasa vegetal.
Siendo por demás evidente que la creciente población del mundo planteará nuevos requerimientos energéticos, la mitigación de esas emisiones constituye un objetivo fundamental, claramente establecido en el Protocolo de Kyoto, mediante el cual la Comunidad Internacional plantea la urgente necesidad de reducciones importantes de esas emisiones. Por ello, el protocolo define como objetivo su reducción en concentración equivalente de dióxido de carbono hasta alcanzar el 5 % por debajo de la correspondiente al año 1990, en el periodo de compromiso, comprendido entre los años 2008 y 2012
En consecuencia, para satisfacer tanto la mayor demanda prevista de energía y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero se hace necesario adoptar medidas y prácticas que aseguren, como lo requiere la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que las concentraciones de estos gases se estabilicen en niveles que no modifiquen al sistema climático y permitan que los ecosistemas se adapten naturalmente al cambio climático, asegurando que la producción de alimentos no se vea amenazada y se permita que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible.
De acuerdo con las evaluaciones periódicas que desarrolla el IPCC, que comprueban la existencias de impactos, generalmente adversos, del calentamiento global y sus implicaciones regionales, junto a la necesidad de proceder a la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero, surge la necesidad de desarrollar medidas de adaptación que permitan reducir la vulnerabilidad de los sistemas naturales y humanos frente al calentamiento terrestre, reducir los impactos y, en los casos posibles, sacar provecho de los efectos beneficiosos del calentamiento.
Puesto que los procesos de mitigación y adaptación son complementarios, las medidas de reducción de las emisiones pasan, también, por el uso de energías no contaminantes, como la energía hidráulica, solar, eólica, de mareas, etc, e , indudablemente, por la adopción de medidas que permitan un mayor rendimiento y una utilización más efectiva, de las formas de generación de energía convencionales.

En este contexto, existe una forma de producción de energía ancestral que, desde los habitantes primitivos al hombre actual, ha dado luz, calor y energía para el desarrollo. Se trata de la quema de leña y residuos orgánicos.
Al respecto, resulta oportuno que recordemos que, en la actualidad, el uso de biomasa ( material de origen vegetal) genera el 15 % de la energía mundial utilizada en países desarrollados y que, en los países en desarrollo, la biomasa permite la generación del 38 % de la energía utilizada. Sin embargo, la mayor proporción de esta biomasa es utilizada de manera ineficiente, particularmente en los países en desarrollo.
Habida cuenta que, si se produce biomasa de manera sustentable, su producción y uso no genera un aumento del dióxido de carbono en la atmósfera, simplemente porque el dióxido liberado en la combustión es compensado por los procesos de fotosíntesis que se producen en los plantares con los que se producen leña y residuos para la combustión. De allí que los escenarios energéticos del IPCC consideren al uso de la biomasa como elemento de importancia en las acciones orientadas a mitigar las emisiones de dióxido de carbono.
Consecuentemente, tal y como se ha mencionado, la mitigación necesaria depende del uso más eficiente de la biomasa. En este contexto, el PNUMA ha desarrollado la información suficiente sobre la biomasa como fuente de energía renovable, proveyendo detalles relativos a su uso directo y a la generación de combustibles orgánicos, gaseosos y líquidos y de electricidad, para ser utilizados en el hogar, el transporte y la industria.
En cuanto al uso directo, su uso más eficiente también ha sido considerado, de manera que la disponibilidad de quemadores de biomasa y otros desechos que aprovechen más eficientemente la energía provista por la naturaleza , contribuirá a la urgentemente necesaria mitigación y al mayor rendimiento de esta fuente de energía.

Buenos Aires, 27 Junio 2002.

*El Dr.Canziani  ( Doctor en Fisica, Master en cambio climatico y Meteorologia) es co-presidente del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático – IPCC de las Naciones Unidas.
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“Calefactores, Termotanques y Cocinas Económicas de Bajo Consumo y Alto Rendimiento”

19 Marzo 2010 | No Comments » | jparaiwa

Calefactores a leña

Son conocidos por su calidad y su innovación tecnológica.

Poseen dos cámaras de combustión independientes revestidas en material refractario e inyección múltiple de aire lo que les da los mayores rendimientos y economía posibles.

 Por sus sistemas de combustión en dos etapas, queman los alquitranes, los gases contaminantes y el letal monóxido de carbono, emitidos por la leña al arder en forma incompleta, recuperando de este modo toda su energía calórica.